Caso Joel

Caso “Joel” — Un error judicial que aún no ha sido reparado

Este ha sido uno de los casos más dolorosos y frustrantes de toda mi trayectoria profesional. A pesar de los esfuerzos realizados, no fue posible revertir la condena, y a día de hoy Joel —nombre ficticio para preservar su identidad— lleva más de catorce años en prisión por un crimen respecto al cual existen serias dudas razonables. El recurso presentado no fue admitido.

En 2013, el Tribunal del Jurado de la Audiencia Provincial de Palma de Mallorca condenó a mi cliente, D. Zouhair Aolad Radi, por un delito de asesinato, imponiéndole una pena de quince años y un día de prisión. La sentencia se basó exclusivamente en indicios circunstanciales, sin una sola prueba directa que lo situara como autor de los hechos.

Los indicios que sustentaron la condena

El veredicto del jurado se apoyó en tres elementos principales:

1. La hora estimada de la muerte

El médico forense situó el fallecimiento entre las 4:00 y las 5:00 de la madrugada. Sin embargo, esta estimación se realizó sin aplicar los protocolos completos necesarios para determinar la data con precisión, lo que generó un margen de error muy amplio.

2. Las llamadas telefónicas

El jurado interpretó como sospechoso que Joel realizara 22 llamadas a la víctima el día anterior. No se tuvo en cuenta que ambos mantenían una comunicación constante y recíproca, con decenas de llamadas diarias en ambos sentidos, algo habitual en su relación.

3. La proximidad al lugar de los hechos

Joel se encontraba a unos cien metros del domicilio de la víctima dentro de la franja horaria estimada. A partir de este dato, el jurado reconstruyó una secuencia extremadamente improbable: que en apenas minutos entró en la vivienda, forcejeó, cometió el crimen, salió por la parte trasera y caminó varios cientos de metros sin mostrar signos de agitación ni dejar rastro alguno.

Inconsistencias forenses y errores graves en la investigación

Durante la revisión del caso detecté múltiples fallos que comprometían la fiabilidad de la reconstrucción oficial:

1. Falta de análisis esenciales

En la autopsia se recogieron muestras clave —incluido humor vítreo— pero nunca fueron analizadas. Este parámetro es fundamental para estimar la hora de la muerte con rigor científico. Su ausencia dejó la data en un rango demasiado amplio como para sostener una acusación basada en minutos.

2. Descripción incompleta de los fenómenos cadavéricos

No se detallaron adecuadamente signos como rigidez, livideces o temperatura corporal, lo que impidió establecer un intervalo fiable de fallecimiento.

3. Ausencia total de transferencia biológica

No se halló ADN de Joel en la víctima ni en la escena. No había fibras, restos, marcas ni señales compatibles con una agresión física. Las pruebas de sombras realizadas con su ropa fueron negativas. Las inspecciones oculares —incluyendo luz forense— no revelaron nada.

4. ADN de un tercero en las uñas de la víctima

El único perfil genético encontrado correspondía a un amigo que había estado con ella la noche anterior. Este dato nunca fue valorado adecuadamente.

El informe del Dr. Luis Frontela

Para reforzar la revisión técnica, contacté con el Dr. Luis Frontela, una de las máximas autoridades en Medicina Legal en España. Su informe fue contundente:

  • No existía base científica para afirmar la hora exacta de la muerte.

  • La autopsia carecía de elementos esenciales para una datación fiable.

  • Los errores metodológicos impedían sostener la reconstrucción temporal utilizada para condenar a Joel.

En otras palabras: la premisa central del caso —la hora de la muerte— era científicamente insostenible.

Conclusión: un caso marcado por la duda razonable

La condena se basó en una cadena de indicios débiles, interpretados sin el soporte técnico necesario y sin pruebas directas que vincularan a Joel con el crimen. La ausencia total de transferencia biológica, los errores en la autopsia, la falta de análisis esenciales y la presencia de ADN de un tercero deberían haber generado, como mínimo, una duda razonable.

Sin embargo, el Tribunal del Jurado lo declaró culpable.

Hoy, un hombre sigue en prisión mientras las preguntas esenciales del caso permanecen sin respuesta.

Este caso representa una de las injusticias más profundas que he presenciado. Y aunque el sistema no permitió corregirla, continúa siendo un recordatorio de por qué la criminología científica es imprescindible para evitar que errores como este se repita

homicidio en Mallorca-Puerto de Andratx
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